viernes, 5 de diciembre de 2008

Crítica


Las series del ayer
Retrocedemos dieciséis años. ¿Le pondrían ustedes cara a la famosa Celia, el personaje en torno al que giraba la exitosa serie que llevaba su nombre? ¿Y si les pregunto por…Lourdes Cano que regentaba una farmacia y nos narraba su vida en la famosa rebotica? O…las peripecias familiares que ocurrían en la casa del doctor Nacho Martín, ¿se acuerdan de ellas?
Hoy queremos rendirle un homenaje a aquellas series del ayer, que nos acompañaban semana tras semana, y que sin duda presentan una mayor calidad respecto a las de hoy en día. Y sobre todo, en lo que a guión y trama se refiere, con un componente emocional, con unos valores, con una representación de los jóvenes que dista un abismo de lo que podemos ver hoy en día.



Celia (Cristina Cruz Mínguez) nos presentó una nueva manera de contemplar la realidad. Perteneciente a una familia de la alta burguesía madrileña no comprendía el mundo que le rodeaba y trataba de encontrar un por qué a todas las situaciones que era incapaz de comprender. Su hermano Cuchifritín, y su abuela doña Benita protagonizarán muchas de las tramas de esta adaptación televisiva de las novelas de Elena Fortún.



Farmacia de Guardia sería otro de los grandes éxitos de la ficción de la década de los 90. Dirigida por Antonio Mercero, narra el día a día en una farmacia de guardia madrileña, propiedad de Lourdes Cano (Concha Cuetos), en la que acontecerá practicamente la vida de toda su familia, desde sus tres hijos a su ex marido (Carlos Larrañaga). Durante cuatro temporadas siempre obtuvo el respaldo de la audiencia que estaba dispuesta a sentarse cada jueves frente al televisor para seguir la divertida trama de la farmacia.


Médico de familia aparecería en 1995, para convertirse en otra de las series más vistas de la televisión. Todo acontece en la casa del viudo doctor Martín (Emilio Aragón) que vive junto con sus tres hijos, su padre (Pedro Peña) y su cuñada (Lydia Bosch), de la que finalmente se acabará enamorando. Y no se puede olvidar uno de la auténtica y entrañable asistenta Juani (Luisa Martín) que era como una más de la familia.
Si echamos un vistazo a las series de hoy en día, ¿qué tenemos? Matrimonios insoportables que tratan de convertir sus acaloradas discusiones en “algo original con gancho y divertido”, un instituto en el que todo es drogas y sexo, una chica fea pero muy eficiente, que al principio hacía gracia, pero que ya no se puede estirar más, y tramas de policías y hospitales que parecen no tener fin.

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