sábado, 11 de octubre de 2008

Crítica

La falta de agradecimiento convertida en negocio
Ocho de la tarde, puertas de un hotel de Majadahonda. Un hombre (por llamarlo de alguna manera) le propina a su pareja varios golpes. Un individuo que en esos momentos se encontraba en ese lugar, se arma de valentía y defiende a la mujer hasta que el agresor la toma con él y éste acaba en el suelo, para posteriormente pasar al coma profundo en el que se encuentra hoy en día. La historia de sobra conocida ocupó páginas y páginas de los diarios españoles durante todo el verano; la agresión, el encarcelamiento del maltratador, el estado crítico de la víctima, las supuestas negligencias médicas…
Pero hace ya días toda esta información quedó relegada a un segundo plano y el interés se centró en ella. Más bien, en su falta de agradecimiento hacia el hombre que le salvó la vida. Tras conceder una entrevista a
Interviú, se subió a La Noria. Pero no sólo una vez sino dos. Cómo se puede permitir esto. Juzguen ustedes mismos...



La cuestión ya no es sólo el desconcertante testimonio de Violeta Santander, sino el hacer un negocio de algo así. El decir que ella no es una maltratada cuando todos los españoles lo han podido comprobar mediante las imágenes captadas por unas cámaras de seguridad y el atribuir toda la culpabilidad a su propio defensor, pero todo esto montada en la oxidada Noria de Jordi, disparándose las audiencias e ingresando ella a saber cuánto por cada entrevista.
Y es que la combinación es perfecta. Unas declaraciones que sacan a cualquiera de sus casillas más el elenco de colaboradores de
Telecinco, los gritos, los insultos y el caldeo del ambiente están más que servidos.
Una vez llegados al todo vale, nada cabe esperar de estos programas que se definen de entretenimiento pero que se inmiscuyen en los entresijos de la actualidad que marcan nuestro país. Un tratamiento frívolo y vulgar a las noticias que millones de periodistas se esmeran cada día por contarlas “como Dios manda".

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